lunes, 27 de febrero de 2017

Disyuntiva TV -EN VIVO-



Periodista desde hace muchos, muchos años que ha preferido conocer y probar, que escuchar lo que se puede hacer.

miércoles, 22 de febrero de 2017

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martes, 14 de febrero de 2017

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viernes, 13 de enero de 2017

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Periodista desde hace muchos, muchos años que ha preferido conocer y probar, que escuchar lo que se puede hacer.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Una leyenda urbana muy ‘ad hoc’ para Peña Nieto



Eran los tiempos de Luis XIV, el llamado Rey Sol, en pleno Sigo XVII, cuando sus amoríos con María Mancini, sobrina del todopoderoso Cardenal Mazarino, eclipsaban la miseria en la que vivían los franceses.

Como en toda monarquía, los gastos eran excesivos y el Rey Sol encomendó a su ministro Jean-Baptiste Colbert, un erudito en las artes de las finanzas, recaudar más dinero, sin  importar que su pueblo se moría, literalmente, de hambre.

Colbert no tuvo más que recurrir a los impuestos, pero ya no sabía qué inventar, por lo que fue con el Superintendente Cardenal Mazarino, quien le dio la respuesta a ésta y otras interrogantes...

Colbert: Para conseguir dinero, hay un momento en que engañar al contribuyente ya no es posible. Me gustaría, Señor Superintendente, que me explicara cómo es posible continuar gastando cuando ya se está endeudado hasta al cuello...

Mazarino: Si se es un simple mortal, claro está, cuando se está cubierto de deudas, se va a parar a la prisión. ¡Pero el Estado...! ¡Cuando se habla del Estado, eso ya es distinto! No se puede mandar el Estado a prisión. Por lo tanto, el Estado puede continuar endeudándose. ¡Todos los Estados lo hacen!

Colbert: ¿Ah sí? ¿Usted piensa eso? Con todo, precisamos de dinero, ¿y cómo hemos de obtenerlo si ya creamos todos los impuestos imaginables?

Mazarino: Se crean otros.

Colbert: Pero ya no podemos lanzar más impuestos sobre los pobres.

Mazarino: Es cierto, eso ya no es posible.

Colbert: Entonces, ¿sobre los ricos?

Mazarino: Sobre los ricos tampoco. Ellos no gastarían más y un rico que no gasta, no deja vivir a centenares de pobres. Un rico que gasta, sí.

Colbert: Entonces, ¿cómo hemos de hacer?

Mazarino: Colbert, ¿tú piensas como un queso de Gruyere o como un orinal de enfermo? Hay una cantidad enorme de gente entre los ricos y los pobres. Son todos aquellos que trabajan soñando en llegar algún día a enriquecerse y temiendo llegar a pobres. Es a esos a los que debemos gravar con más impuestos..., cada vez más..., ¡siempre más! A esos, ¡cuánto más les quitemos, más trabajarán para compensar lo que les quitamos! ¡Son una reserva inagotable!

¿Te suena el tema?, ¿la historia?, ¿el querer conseguir dinero explotando a la clase media?

Sí, pareciera que aquella conversación se hubiese traslado a nuestra época y país, donde cual monarca, el presidente priísta Enrique Peña Nieto busca exprimir a la clase media con más impuestos para poder gastar a manos llenas en programas populistas.

Pero no te asustes, al menos por la historia francesa, la cual en realidad es un extracto de una obra de teatro del dramaturgo francés Antoine Rault, titulada ‘Le diable rouge (El diablo rojo) de hace un par de años, por lo que ni es de hace cuatro siglos como se pregona en las redes sociales ni corresponde a su tiempo.

Pero ha sido tal su viralización en redes, que miles la dan ya por cierta y la asimilan con la reforma hacendaria de Peña Nieto.

La historia de cierto no tiene nada, pero queda muy ‘ad hoc’ con la iniciativa del actual gobierno de querer incrementar los impuestos a la clase media, pues pareciera que es la única que aporta sin quejarse.

La leyenda urbana queda en eso, pero ya dependerá de cada uno de nosotros en lograr que no pase la reforma hacendaria tal y como la propone Peña Nieto. Es tiempo de alzar la voz, gritar lo que no nos parece y decir #noalareformadepeña.


miércoles, 28 de agosto de 2013

¡Gracias Señor Presidente!



¡Gracias señor Presidente y señor Jefe de Gobierno del Distrito Federal por esta bonita ciudad!

Un día más de caos en la capital mexicana y las autoridades siguen impávidas y temerosas de actuar ante un grupo que sólo busca desestabilizar e imponer su ley.

Cómo ser objetivo cuando te parten la madre, cuando tienes que caminar kilómetros para llegar a tu trabajo, cuando te descuentan el día por llegar tarde, cuando ves que los comerciantes cierran sus puertas para evitar el vandalismo, cuando perdiste la cita del médico, cuando… simplemente, te echaron a perder tu día.

Perdón, pero en esta ocasión no puedo serlo. Y miren que en mis más de 25 años de carrera periodística siempre luché por ser objetivo, pero con estos gobiernos de títeres no puedo serlo.

¿Cómo ser objetivo cuando ves a una mujer corriendo mientras las lágrimas les escurren por su rostro preocupada por llegar a tiempo a su trabajo para que no la despidan? ¿O los miles, en serio, miles de personas bajarse del transporte y emprender caminatas kilométricas para llegar a su destino?

Y disculpen una más… Quería darles el dato de cuántos maestros hay en México para hacer un comparativo de qué porcentaje representan los que están en protesta, pero ni las propias autoridades educativas ni sindicales lo saben.

Aún recuerdo a la otrora todopoderosa líder sindical de los maestros, Elba Esther Gordillo Morales (hoy presa por un presunto fraude) trabarse durante un discurso al intentar decir una cifra de docentes en el país… simplemente no pudo decirlo bien, o quizás, simplemente no lo sabía.

Y que tal el secretario de Educación, Emilio Chuayffet, diciendo que ahora sí se hará un padrón para saber cuántos son, dónde están y bajo qué condiciones trabajan.

En fin, palabrerías que de nada sirven a los ciudadanos.

Da miedo escuchar a los seudomaestros que marchan por toda la ciudad, acompañados de integrantes del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME… no se ría, sí existe y más vivo y abusado que nunca) y de organizaciones sociales como Antorcha Campesina (con todo y torta y refresco, más sus 50 o 100 pesos por participar).

Y no por lo subido de tono de su lenguaje, a estas alturas del partido, sino por el contenido ideológico. Hablan de privatizar la educación… ¿y las escuelas privadas que funcionan desde hace décadas? Dicen que el gobierno no los apoya… ¿y los millones de pesos que destinan los gobiernos federal y estatales para garantizarles bonos extra por su “trabajo”?

Apenas ayer decía el gobernador de Oaxaca, Gabino Cué, que se entregaría el bono a los docentes hasta que éstos regresaran a clases… ¿o sea que se los guarda? Que no se preocupen los maestros que su dinerito está seguro.

Pero lo más ridículo de todo es que afirman que están a favor de la calidad de la educación, pero eso sí… que no los evalúen porque entonces nos daríamos cuenta que son más burros que los pobres burros.

Algo en lo que concuerdo con ellos… Aunque usted no lo crea! Pero por diferentes circunstancias, a Dios gracias, es en las mentadas de madre a las autoridades.  Y es que en esas rechiflas y escarnio hacía las autoridades hasta la pobre “Gaviota” sale a relucir. Ya me la imagino reclamándole a su marido en Los Pinos diciéndole: ¿Y yo qué?

Pero bien dice el dicho… “No tiene la culpa el indio, sino el que lo hace compadre”.

Gobiernos llegan, gobiernos van y la situación en materia educativa en México sigue en las mismas. Cifras hay muchas sobre la baja calidad en la educación. Pero es de sorprender que, sin embargo, somos de los países miembros de la OCDE que más gastamos en educación y somos los peor calificados.

Eso sí, el priísta Enrique Peña Nieto, nuestro Presidente Constitucional, cada que puede reitera que ni un paso atrás en las reformas a la educación. Hoy mismo lo volvió a decir en su evento con los adultos mayores por su día, donde dejó en claro que no cejará en las leyes secundarias de la reforma educativa.

Qué chistoso, eso de ‘ni un paso atrás’ también resuena en las consignas de los seudomaestros.

¿Dónde está el problema? ¿Autoridades, maestros, sociedad, país?

Son muchos los factores, desde una tremenda corrupción en las esferas de gobierno vinculadas con la educación, hasta políticas añejas que no buscan un desarrollo intelectual de los mexicanos, una gran inequidad en el reparto de los recursos, falta de una adecuada capacitación para los docentes y si me lo permite… hasta la pobreza de este país tiene que ver.

Pero basta de quejas, el mal día ya nos lo hicieron pasar, ya no hay vuelta atrás ni “el si hubiera”, como ahora ha puesto de moda “la autopista más cara del mundo”.

¿Qué soluciones hay?

Es aquí donde nos toca participar… meternos en el asunto, buscar los cómo, desmarañar las entrañas de este monstruo y sacarle jugo a favor de los niños.

Es tiempo de hablar, gritar, organizarnos. Si el gobierno no puede, pues ni modo, somos más los mexicanos, de eso estoy seguro y no es una frase al aire, que queremos cambiar este país.

Hagamos del #Intelecto nuestra arma contra la ignorancia. Que nuestras ideas salgan a la luz, por pequeñas que sean. Más vale un lápiz y un cuaderno, que un arma o una droga en manos de un pequeño.

Y a esos seudomaestros que prefieren protestar, cerrar calles, agredir a las personas, mentar madres y tratar de imponer su ley… ignorémoslos, su mayor castigo se los dará la historia.

Y habrá quien diga que hay problemas mucho más importantes que resolver en este país. Claro! y por eso debemos empezar...

@ec_altamirano
www.facebook.com/ec.cardenas

jueves, 15 de agosto de 2013

Supervía Poniente… ¿Por qué soportar un mal servicio?


Son las siete de la tarde y se topa con tráfico para ingresar a la Supervía Poniente desde Avenida de los Poetas, en Santa Fe. El motivo, muchos de los autos que quieren ingresar son rechazados por el sistema. Aparece la ya famosa leyenda: “Tag inválido”.

Y lo mismo sucede a quienes desean ingresar por las mañanas de Avenida de Las Águilas hacia Santa Fe, con el consecuente caos vehicular que se genera en la zona.

En esta entrada, al menos seis vehículos de 10 son rechazados por el sistema y tienen que pasar a la bahía de revisión. Los operadores de las entradas ya traen a la mano su verificador móvil, se asoman por la ventana para escanear el código y se percatan que sí tenía crédito el usuario.

Lo dejan pasar y siguen con la fila de autos estacionados por un mal sistema. ¿Pero de quién es la culpa? Dejen les cuento un caso…

Tenía programada una cita de esas urgentes e irremediables este jueves por la mañana, por lo que hice una recarga un día antes en una farmacia autorizada para ello para evitar contratiempos.

Llegué esta mañana al acceso de Avenida Centenario hacia San Jerónimo y mi auto fue rechazado. Otra vezzzzz, pensé, pues cada que paso por ahí hay problemas con el sistema. Le expliqué a la mujer que atendía la entrada que tenía saldo suficiente y que tenía urgencia de pasar.

La responsable del acceso de mal humor y de manera déspota sólo decía que “no podía pasar y que no podía pasar” y que si tenía algún reclamo hablara a IAVE.

Recordé que dejé el comprobante de pago en la casa y tuve que regresar. Aproveché para hablar con los de IAVE para ver qué pasaba. Después de un rato de escuchar anuncios por el teléfono tecleé la opción para un operador, quien me confirmó que efectivamente tenía un buen saldo y que no entendía por qué no me dejaron cruzar.

“Es un problema de los de la concesionaria de la Supervía. Ellos tienen muy atrasado su sistema y no toman la información que les enviamos al momento. Debería reclamarles a ellos”, fue la respuesta.

“Ya hice el reporte y en 15 minutos ya puede ingresar. No tienen por qué no dejarlo pasar”, señaló la operadora.

Hice tiempo para que no fuera a pasar otra vez y ahora intenté ingresar por el acceso de Las Águilas. Y que pasa de nuevo… Aparece la famosa leyenda de “Tag inválido”.

Enojado ya por la situación dije “¡ya basta!” y me quedé plantado. El responsable del acceso no daba ninguna respuesta, sólo lo que les ordenan decir: “no puede pasar”, “no puedo dejarlo pasar”, “no es nuestra culpa”, “muévase que está estorbando”.

Pero no, ahora estaba dispuesto a que me hicieran caso. Siempre por prisa o por evitar problemas me salía y tomaba otra ruta, con la consecuente desesperación y frustración y pérdida de tiempo.

El joven del acceso llamó al jefe de la estación… Una persona de esas que se creen los dueños del negocio, quien de manera grosera y déspota me decía que tenía que salirme de la entrada. Atrás la fila de autos se iba acumulando y el clásico rechifle empezaba a musicalizar la mañana.

Pero no me importaba. Me dije… Ya es hora de que le pongan un alto a estas irregularidades, arreglen su sistema y ofrezcan un buen servicio, pues el costo no es nada barato como para que traten a uno como quieran.

Me dejaron ahí por un rato… sólo se oía que intercambiaba palabras por el radio y eso sí, “no se quiere mover”, “ya se puso de necio”, “es de esos que sólo quieren fregar”.

La fila de autos se incrementaba sobre Avenida de las Águilas, pero ceder y salir saría caer de nueva cuenta en su juego, aceptar un pésimo servicio y que como en muchas cosas… nadie haga nada.

Se acercó el jefe de la estación con su argumento de que ellos no tenían la culpa, que su sistema estaba bien, que los culpables eran de los IAVE. Hasta me gritó: “Sí ya saben que esa calcomanía sólo es para carreteras…”.

Pues lo ignoraba… La publicidad de la Supervía dejaba en claro que hasta esa calcomanía era válida. Pero ahora resulta que no… o ya me confundí… ¿quién tiene la razón?

Pues sí. El problema del famoso “tag invalido” no tiene padre, es huérfano, nadie se quiere hacer responsable de él. Habla uno a IAVE y le dicen que el culpable es el concesionario de la Supervía ylos de la autopista urbana dicen que los culpables son los de la “calcomanía de carreteras”.

Pero por lo pronto, el fregado siempre es el usuario.

Luego de un rato y un caos vial les “llegó que sí tenía saldo y que no había ningún problema con mi calcomanía” y me abrieron la entrada. ¿Qué casualidad no? ¿pues no me decían que su sistema era infalible de errores?

¿Cómo te llamas? Le pregunté al jefe de la estación para reportarlo por su conducta y la respuesta que tenía era: “Ya tiene el acceso ya se puede ir… no estorbe”… ¿cómo te llamas? Y no le pude sacar un solo nombre… eso sí, que estaba estorbando, que me fuera y no molestara…

¿Exigir un servicio de calidad cuando se está pagando más de lo justo es molestar? No sabía que en México así era…

Y ya me había pasado varias veces y había decidido ya no usar la Supervía, pero esta cita me obligaba por tiempo y por lugar a ocuparla.

Este es el México real, el que padecen miles de mexicanos todos los días con malos servicios y malos tratos, es el México que no quieren conocer nuestros políticos, diputados y representantes. Es el país de la resignación, de la autocensura, de callar por evitar problemas, de no exigir lo que nos corresponde por miedo a ser agredidos.

Los viejos son sabios… uno de ellos me decía… “tenemos el síndrome del Torito”, haciendo alusión a la célebre película de Pedro Infante, cuando le queman su casita y se muere su hijo. “La única enseñanza de esa película es la resignación”, la resignación ante todo… no hay nada que hacer…

¿Será? ¿No hay nada que hacer? ¿Debemos dejar que nos humillen siempre? ¿Que nos den malos servicios? ¿Qué nos cobren lo que quieran? ¿Y que nuestros políticos, legisladores y representantes gocen de nuestros impuestos toda la vida? ¿Ese es el México que queremos, ya no digamos para nosotros, para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos?